Debemos implementar un círculo de confianza sobre los políticos

Demasiadas cosas están pasando en estos últimos meses, y como ya es una moda en los bloggeros, escribo muy poco de prácticamente nada.

Desde hace tiempo he llegado a la conclusión de que necesitamos una forma de mantener registro del comportamiento de los políticos y sobre los temas que apoyan, promueven o bloquean.

Estamos viviendo en una realidad bastante bizarra, es obvio que de manera sistemática, históricamente los políticos y sus similares se han dedicado a promover todo tipo de cosas que finalicen en una ganancia para ellos y para esos que los apoyan (típicamente empresarios ricos y familias “de abolengo”).

Por más que nos empeñemos en buscar explicaciones plausibles a las malas decisiones de los jefes y políticos en general, en especial de los legisladores y todos esos funcionarios públicos de alto nivel que vemos diariamente promoviendo más impuestos sin preocuparse por cobrarles de verdad a los grandes evasores, o a aquellos que han promovido los cambios de planes de estudio en nuestras escuelas y que las han llevado a mantener los niveles de risa en cuestión escolar que actualmente prevalecen en todo el país, la verdad es que muy poco es rescatable, y muy posiblemente la solución va a requerir acciones drásticas, eso no va a suceder sin que hagamos un plan publicitario ciudadano que contrarreste las mentiras que se avientan día con día hacia la población que cada vez está menos informada.

¿Qué necesitamos para mover esto hacia adelante? Un método que obligue a los políticos a aceptar sus mentiras, y en su defecto, aceptar que no cumplieron las promesas, de tal manera que podamos ir empujándolos cada vez más a demostrar con hechos su compromiso, y no a través de una inversión obscena en publicidad (ring ring a los que creen hasta en Ebrad).

Cuando un político promueve en el extranjero la privatización de PEMEX, o cuando un político vota a favor de medidas represiva o que atentan contra la libre expresión podemos asumir que es una persona poco confiable, y por lo menos deberíamos requerir una explicación congruente y un cambio de actitud evidente de el mismo para pensar en apoyarlo en una elección futura.

Un caso reciente es el de la llamada ACTA, si vemos que senadores o diputados hacen negociaciones al respecto sin publicar detalles, necesariamente podemos estar seguros de que tal negociación atenta contra el pueblo, o de otro modo no necesitaría ser en lo oscurito.

Hay cientos de ejemplos, el punto es que en la actualidad, y a pesar de que si tenemos algunos medios de información y noticiosos confiables, la verdad es que la información no llega a una porción importante de la población, y no tenemos fuentes de datos que concentren información de políticos para el análisis general de quien lo desee hacer.

En pocas palabras, requerimos de una fuente de información que nos permita hacer más y mejor grilla.

¿No estas de acuerdo?