La elección del 2018: Neri Vela lo dijo como yo quisiera decirlo

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Yo soy de esos, y para nada estoy seguro de que AMLO va a hacer una maravilla, es más, el hecho de que se rodea de gente bastante corrupta es preocupante, pero al mismo tiempo, el hecho de que algunos de esos le dan la espalda en cuanto pueden o tienen hueso también es una variable interesante; el caso de Graco en Morelos es muy significativo para mi, por mencionar alguno.

 

Yo creo que nuestro país no es un país de gente ignorante, la gran mayoría de la gente en todos los ámbitos entiende perfectamente el estado actual, y entiendo cómo es que llegamos a esto por los sucesos de los últimos 50-100 años. Solo los fanáticos (estilo futbol) pueden defender lo indefendible, el PRI y el PAN simplemente se han dedicado a robar lo más que pueden, y podemos poner como ejemplos icónicos a Salinas de Gortari, a Carlos Slim, a Martha Sahagún y su familia, y por supuesto a los allegados de FECAL y su esposa.

 

Tenemos también el caso de los partidos patéticos como el PVEM, y otros más que ni siquiera recuerdo en este momento, que simplemente sería infantil creer que tienen un interés en el país, se mueven de derecha a izquierda cuando les conviene, y sus dirigentes son personas de extremadamente mala fama (drogas, corrupción, asesinatos sospechosos a su alrededor y demás).

 

Y podemos hablar “de la izquierda”, que solo tiene 2 contendientes reales, y uno de ellos realmente no es izquierda, y aquí hablo del PRD obviamente, durante muchos años, tal vez un par de décadas, pudimos creer muchos que el PRD tenía intenciones de hacer algo bueno con el país, pero la débil lucha que dió con los fraudes presidenciales, y todo el historial de gobernadores que hemos visto en los últimos 10 años y un poco más, me hace simplemente no creer en nada de ese partido, ni siquiera Cuauhtémoc Cárdenas tiene cara para defender al PRD desde hace unos años, así que básicamente lo descarto por completo, las 2 corrientes fuertes que tiene actualmente son extremadamente corruptas, y solo le hacen el juego al presidente en turno.

 

Y pues solo quedaría votar por un independiente o por el peje, y es la misma historia, los independientes que tenemos o de plano no tienen nada en qué respaldar su intención de ser presidentes, o ya sabemos suficiente de ellos como par que nos de miedo (ej. el bronco).

 

De tal manera que una vez más, la única opción real es el Peje, no porque crea que puede hacer una maravilla, sino porque una vez más es el menos pior.

 

Y aquí entra el asunto de la guerra mediática, en donde sí sería bueno que el pueblo en general demostrara que en realidad piensa, y en realidad pone atención. La guerra mediática que se ha hecho contra el Peje raya en lo ridículo, le han achacado ideologías y actitudes que NUNCA ha tenido ni expresado, en el sexenio pasado llegaron al ridículo de editar un discurso de él para hacer parecer que incitaba a la violencia, cuando era exactamente lo contrario lo que estaba diciendo, y el INE simplemente se hizo wey, y solo pidió que se retirara el spot, eso era suficiente para revocar la licencia del partido en cuestión (el PRI), pero no, como siempre el IFE/INE están a la orden del poder, y para nada es un instrumento democrático, o que le interese la democracia del país.

 

Otro detalle que la gente puede ver fácilmente es que básicamente TODOS los candidatos con posibilidades de ganar se la pasan atacando al PEJE, es más importante convencer al pueblo de que el Peje es igual de corrupto que Meade o Anaya, a ofrecer propuestas que puedan hacer pensar al pueblo que ellos realmente tienen intención de hacer algo por el país, y no solamente por sus familias y amigos, como lo han hecho ese par de idiotas en todo su tránsito por los puestos políticos.

 

Así que como Neri Vela, me queda clarísimo que otra vez voy a votar por AMLO, y es altamente probable que otra vez hagan fraude, y es posible que el pueblo se quede tranquilo, porque eso sí, somos un pueblo inteligente, pero definitivamente no somos un pueblo de acción, de protesta, ni de lucha real, así que veremos en unos meses qué nos espera para el próximo sexenio, pero sigo con la esperanza de que sea un presidente diferente, aún si no es la maravilla que México necesita, al menos diferente ya es un avance.

#MeToo #IsAfraid

Solo los humanos podemos estar seguros de que algo va a salir mal, y de cualquier manera hacerlo. Perdón por cualquier error o mala concepción en la escritura sobre este tema tan complicado.

 

Hace ya más de medio año que empezó el movimiento MeToo que graciosamente Alyssa Milano inició en Twitter y que desde el primer momento me pareció tanto una idea excelente como el caso clásico de “¿y qué no se habían dado cuenta?”, y no es de ninguna manera un mensaje negativo de mi parte, me refiero a “el resto del mundo” que no sabía que eso sucede no solo en el ambiente artístico, sino en todas partes, estoy segurísimo que prácticamente nadie que ha estudiado universidad (por el rango de edades) o trabajado por más de un par de años ha permanecido sin conocer algún caso de abuso de poder y acoso sexual (pueden ir separados también).

 

He visto desde que esto empezó todo tipo de cosas, y de vez en cuando incluso puedo entender algunas de las opiniones encontradas, pero lo que sí puedo decir es que el hecho de que la generalidad no esté consciente de que es un problema real y muy serio, nos habla de que vivimos en una sociedad (a nivel mundial, queda claro con este movimiento) en extremo enfermiza.

 

Es cierto que ya no vivimos con esclavismo (o es la excepción, y no la regla), es cierto que hemos avanzado mucho en cuestión de leyes, y hay cierto empeño en irlas mejorando más en pro de que todos puedan tener las mismas oportunidades. Pero es ridículo que no nos demos cuenta de que el esfuerzo todavía está muy lejos de lograr el objetivo buscado.

 

Así como tenemos un gran problema de racismo en muchos países, con los gringos a la cabeza creo yo, también tenemos un problema de equidad de género enorme, BIGLY BAD si queremos ponerlo en términos del lenguaje de Trump. Yo no soy de los que piensa que es inherentemente malo “objetivizar” a las personas en las películas o videojuegos (como ejemplo), el querer negar el hecho de que a la mayoría nos gusta ver personas de físicos privilegiados me parece infantil, pero tampoco podemos irnos al otro extremo, y justamente en el otro extremo estamos actualmente, la realidad en cualquier ámbito es que a las mujeres no se les trata como iguales y son tratadas como objetos con demasiada frecuencia, son acosadas tanto en la calle como en los trabajos, y siguen estando mal representadas en los puestos políticos, en los puestos laborales, y en casi lo que sea por ser consideradas de poco valor (en otras palabras objetos, no personas).

 

Sí veo como un riesgo el que hombres inocentes, o que no hicieron algo tan malo sean castigados potencialmente de manera seria, y de forma tal que sus vidas queden afectadas permanentemente, así es siempre el sistema judicial (en todas sus formas), pero el hecho de que las mujeres son violentadas con alarmante frecuencia, y de maneras tan gachas bien justifica el riesgo, y simplemente hay que tratar de minimizarlo, e implementar formas de corregirlo cuando llega a suceder.

 

No puedo terminar sin mencionar el caso de Aziz Ansari… Y en gran medida me remito a las sabias palabras de Samatha Bee en Full Frontal (googleenlo por favor): “Men, if you say you’re a feminist, then fuck like a feminist”.

 

Las respuestas a su monólogo son realmente ridículas, solo un idiota no sabría la diferencia entre “mal sexo” y “en serio no quería”, si no puedes notar cuando una mujer está incómoda, estás incapacitado para tener sexo con mujeres, y te reto a que intentes eso con los hombres ! verás que te das cuenta rapidito y antes de que seas mandado al hospital por idiota.

 

Se que Aziz no es el diablo por haber hecho lo que le hizo a la chava que lo acusó, es más, si es la única vez que ha hecho algo así, puede hasta pasar por un error; “el alcohol hizo que no viera con suficiente claridad, pero no volverá a pasar” podría ser un buen final, pero la probabilidad de que haya sido un evento aislado es tan baja que perfectamente se justifica el riesgo de “acusarlo injustamente”, y en realidad no es injusto, estoy seguro que la chava fue suficientemente honesta y así como lo relató, trató de hacerle ver que no quería avanzar más, así que de cualquier manera, aún si califica como error honesto, estuvo mal y tiene que tener consecuencias, porque si no las tiene, no queda un precedente al respecto, así como con él, cualquier otro caso similar debe salir a la luz, para que los que están alrededor entiendan que en serio no es lo correcto, y en serio va a haber consecuencias (más importante aún).

 

Yo tengo mi historial de machismo, así que no me es extraño el sentimiento ese de querer hacer una diferencia notable entre hombres y mujeres, pero somos inteligentes, y en algún momento debemos tanto ver claramente el problema, como corregirlo. Tal vez me ayuda el hecho de que en casa soy el único hombre, y tener solo hijas lo obliga a uno a ver una realidad que normalmente no está tan a la luz de nuestros ojos, así que llámenme privilegiado en este tema, pero aún si no estás en mi situación, es ridículo que no sepas distinguir entre lo que es correcto y no en cuestión de relación con una mujer, es tan trivial como voltear la tortilla, ¿si eso me hiciera a mí otro hombre, estaría tan contento como yo espero que esté la fémina que tengo enfrente ?

 

Yo creo que el no corregir el problema simplemente nos califica como inteligentes idiotas, tenemos habilidad de comprensión, pero realmente no la usamos.

Métricas: A veces el sentido común sí es confiable

En esta época de todo es moderno y todo es nuevo, en este momento en el que no innovar es estar obsoleto, una cosa que me sorprende mucho es la filosofía generalizada (y abundaré sobre eso adelante) de que debemos medir detalladamente el trabajo de la gente. Si bien es cierto que lo que no se puede medir difícilmente puede evaluarse (cuantitativamente), no es totalmente cierto, en especial cuando estamos tratando con humanos, y en general con seres vivos; resulta que no somos robots (ni los animales, si nos queremos diferenciar por pura cuestión práctica, de ellos), por lo que el poner métricas que sirvan para evaluar desempeño casi siempre va a ser como un tiro por la culata.

 

Un ejemplo sencillo de por qué no es buena idea depender directamente de números duros para evaluar a las personas en su desempeño laboral (y potencialmente es lo mismo para muchas áreas) es que las personas tienen diferentes talentos, e incluso el mismo talento lo tienen en cantidades diferentes, de tal manera que si a Paquito le toma 10 minutos hacer X cosa, y a Pablito le toma 20 minutos, no significa que Paquito necesariamente está haciendo mejor su trabajo, bien podrían terminar el día con el mismo número de productos X, y haber trabajado más o menos el mismo tiempo, uno haciendo X casi todo el tiempo, y el otro teniendo periodos de improductividad entre cada X que termina, o simplemente siendo cuando puede.

 

Pero no solo es el caso anterior que debe preocuparnos, también debe preocuparnos el caso en el que una mujer, por ejemplo por un embarazo, tiene que cambiar su forma de trabajar, y no solo durante el embarazo, sabemos que después del embarazo vienen muchos años complicados de crianza y educación, así que definitivamente la vida cambia de manera permanente, y debería ser igual para los hombres, pero es otro tema, y es muy común que simplemente por pura corazonada se prediga que dicha mujer ya no va a poder con la chamba, y que se le entregue a un hombre o a otra mujer que no esté “con el mismo problema”; y otra vez, podemos cambiar la situación de “mujer embarazada” por una de “hombre que simplemente no es talentoso en algo particular”. El hecho de que la situación, o el talento no sean óptimos, no significa que la persona no está haciendo un esfuerzo digno de valorarse, y más aún, no significa que no va a lograr lo mismo o más que los que no están en la misma situación. En otras palabras, muy comúnmente no es necesariamente el talento o la situación personal la que hace que alguien logre objetivos notables, la mayor parte del tiempo es la persistencia, y la determinación por sacar adelante las cosas.

 

Pero podríamos estar pensando, en efecto, pero la métrica dura no se sesga por la situación de la persona; en efecto, no es así necesariamente, pero es difícil hacer una métrica que no castigue las situaciones, por ejemplo es muy común que se espere que una persona haga N número de cosas en una jornada laboral, y los que son buenos para hacer N van a ser bien evaluados, pero también aquellos que son buenos para fingir que hacen N, y serán castigados aquellos que se esfuerzan y solo logran una fracción de N, cuando es posible que N también dependa de calidad, y es posible que los que hacen N con más paciencia y calma terminan con un juego de N’s mejor que el juego de N’s de los que “los hicieron con mucho talento”, es decir, rápido, para cumplir con la regla/norma vigente.

 

Por lo tanto, en un mundo razonado y razonable, la medida del trabajo de cada persona debería ser mucho más detallada que solo cuántos entregables válidos lograron en el periodo, y evaluar la calidad del trabajo de una persona casi nunca es posible a través de una métrica. En realidad sí es posible, el problema es que medir la calidad seguramente va a implicar entrar en una dinámica clásica de “micro management” que en vez de agilizar los procesos los va a hacer más lentos, y además va a hacer infelices a los trabajadores, y va a hacer neuróticos a los supervisores. Y claro, va a generar una relación laboral por más incómoda que terminará teniendo afectaciones en muchas áreas.

 

Y finalmente abundo al respecto de la filosofía generalizada; en el ambiente de TI es muy común que se manejen todo tipo de sistemas para hacer el “tracking” de lo que hacen los integrantes de equipos, en particular cuando se trata de equipos de soporte, sysadmin, DevOps, etc. y es extremadamente común tener un jefe de equipo que se dedica a estar dando observaciones ociosas sobre el trabajo de su equipo, perdiendo de vista el panorama amplio, y haciendo que el ánimo de las personas sea miserable. Pero por mucho, no es el único caso, esto sucede en muchas áreas, podemos hablar de gente que trabaja en un call-center, en una fábrica, en una oficina de ventas, y así sucesivamente. Es extremadamente común querer “mejorar las métricas”, y “querer implementar métricas mejores”. Vivimos en un mundo en el que la innovación se ve como el único objetivo a alcanzar (porque realmente ¿quién es innovativo?) y entonces empezamos a solucionar problemas que ni siquiera existen, o tratamos de demostrar que tenemos un elefante rosa en la cocina haciendo que todos en casa tengan que cumplir con una nueva métrica que sin duda tiene que demostrar que en efecto tenemos ese elefante en la cocina que hasta ahora nadie ha podido demostrar… aunque todos saben que ahí está, porque lo están viendo, y porque está destruyendo la cocina mientras que intentamos encontrar la forma de implementar la métrica correcta para verlo, como si no tuviéramos ojos, o peor (lo dejo a la imaginación).

 

Por eso es que cuando queremos evaluar el trabajo de alguien, no podemos arriesgarnos a diseñar un sistema suficientemente robusto (que probablemente nos tomará años de diseño), lo que necesitamos es gente con experiencia en el área a evaluar, que pueda ver las cosas con suficiente objetividad, pero que use su subjetividad para encontrar la forma de que el trabajo de cada persona sea valioso para la empresa, y que además esa persona se sienta no solo parte de la empresa, sino que se sienta feliz y potencialmente orgullosa de ello, porque así como el fracaso es culpa de los que trabajan, también el éxito es culpa de ellos, no realmente de los directivos, la chamba de un jefe es asegurarse de que la gente trabaje lo mejor posible, para que los resultados sean los más altos, y hacer infeliz a la gente no es una buena forma, y las métricas necesariamente terminan siendo abusadas y necesariamente terminan haciendo infeliz a una parte, si no es que a todo el equipo.